El riesgo de no soltar una relación: cuando el divorcio se vuelve más importante que el matrimonio

La relación entre Fabián Cubero y Nicole Neumann sigue siendo conflictiva

Desde que se separaron, Nicole Neumann y Fabián Cubero no consiguen, no pueden o no quieren mantener una relación estable y sin conflictos. En cada decisión o paso que dan en cuanto a las tres hijas que tienen en común deben lidiar sus abogados, y en muchas oportunidades los escritos judiciales terminan siendo el canal de comunicación entre ambos.

La ruptura fue conflictiva, en especial para el ex futbolista: habría sido la modelo quien tomó la decisión de culminar con el matrimonio. Cubero rearmó su vida y proyectó una nueva pareja con Micaela Viciconte. Por el lado de Nicole, tuvo varias relaciones desde su divorcio, pero ninguna de ellas perduró en el tiempo.

Cada vez que Nicole habla de Cubero es para criticarlo, esbozar un reclamo o romper en llanto. Cada vez que el deportista se refiere a su ex, lo hace para justificar su mala relación. No pueden compartir eventos escolares de sus hijas ni cumpleaños sin que medie un conflicto. Y todo tema a discutir de las niñas se transforma en un problema entre ellos; no lograron ponerse de acuerdo ni en el regalo del Día del Maestro de una de sus hijas…

Un bozal legal pesa sobre Viciconte, y hasta se prohibió -por medio de la justicia- que se muestren imágenes de Indiana, Allegra y Sienna. Se bloquearon en el celular. Se hablaron por medio de los canales de televisión, un ida y vuelta interminable que termina siendo siempre de debate público, algo que es del ámbito privado. El tiempo transcurre y parece que nada los puede llevar a buen puerto. Ni siquiera pueden entablar una buena relación por el amor de sus hijas.

Frente a esta situación, surgen las preguntas. ¿El divorcio puede convertirse en una relación más importante que el matrimonio para una pareja separada? ¿Qué le impide a una persona soltar una relación ya acaba y continuar con su vida? ¿Son los hijos usados como rehenes en el conflicto?

Cuando quedás aferrado a otra etapa de tu vida, detenido en el tiempo, no podés avanzar -señala el psicólogo Sebastián Girona, especialista en terapia de pareja-. El pasado es un buen lugar para ir de visita de vez en cuando, pero es un mal lugar para quedarse a vivir”.

Girona analiza dos posturas respecto a la posibilidad de una ex pareja que se alimenta del rencor. Por un lado, el narcisismo. Por el otro, los proyectos truncados. “Muchas veces las separaciones que no se pueden aceptar implican una herida narcisista muy profunda, dolorosa, difícil de digerir. En otros casos, no poder cortar implica quedarse adherido a lo que pudo haber sido”, precisa.

“En ocasiones las personas que no pueden terminar de separarse interpretan cualquier signo del otro para el lado que más les conviene. Entonces se produce una distorsión de la lectura de la realidad -advierte el psicólogo-. Predomina el rencor, porque en esta herida narcisista profunda, se lo toman como algo personal cuando en realidad hay muchos factores que hacen que una pareja se termine”.

"Las parejas deben tener un contrato de separación", señala Sebastián Girona, especialista en terapia de pareja
«Las parejas deben tener un contrato de separación», señala Sebastián Girona, especialista en terapia de pareja

Girona señala que es fundamental que en la pareja que se divorcia haya un “contrato de separados”, ya que los hijos en común estarán atados al resto de sus vidas, más allá de la ruptura del vínculo amoroso. “Muchas veces tienen que reconfigurar la relación y eso a veces no sucede. Es habitual ver que una pareja que se separa sigue teniendo la misma dinámica psicológica que cuando estaban juntos; entonces, si durante la relación uno le tenía miedo a su pareja, a pesar de estar separados sigue funcionando el mismo miedo”.

Y remarca el concepto: “Las parejas deben tener un contrato de separación, sobre todo las que son padres, porque siguen siendo parejas de padres a pesar de no seguir siendo pareja sentimental. Y eso parece ser que es lo que genera un corto circuito bastante complejo”.

Los hijos parecen ser el motivo -o la excusa- que más conflictos genera en una pareja recién separada. Con el divorcio exprés ya no hay causal: para la justicia, nadie es culpable de la separación. Esto genera una aceleración de los tiempos en un juicio de divorcio, aunque los conflictos viraron hacia el lado de los hijos.

“Con la reforma del código del 1 de agosto del 2015, donde se quitaron las causales subjetivas del divorcio, la gente hoy puede iniciar el trámite en forma unilateral sin expresar por qué se quiere separar, y no es tan humillante para la persona que ha sido dejada -sostiene Guadalupe del Pilar Guerrero, abogada especialista en derecho de familia-. Esto relajó un poco la situación porque los abogados no estamos buscando una causal. Antes teníamos que decir que era un adulterio o injuria grave y esto generaba mucho conflicto entre las partes porque había un cónyuge inocente y uno culpable. Ya no discutimos del desamor, ahora discutimos de alimentos o de bienes”.

La abogada aduce que esta reforma civil generó que los juicios de divorcio sean más rápidos y no se extiendan largos años, como sucedía anteriormente. Aunque remarca que justamente por eso ahora el problema recae en los hijos.

“En general, el mayor conflicto es con la cuota de alimentos. Los hijos son la mejor excusa para todo, para lo bueno y para lo malo -argumenta la abogada-. Además, son la mayor razón: ‘Por mis hijos, para mis hijos, contra mis hijos’. Los padres y las madres los utilizan como escudo, cualquier cosa que haga es porque su hijo se lo pidió, y nosotros sabemos que es mentira. Desde el discurso son todos los mejores padres; a veces, en la practica a veces no lo pueden sostener”.

“Los chicos no quieren ir con vos porque tu nueva novia no les gusta, y en realidad a quien no le gusta es a la madre”, sostiene Guerrero, quien justamente representó a Nicole Neumann en el juicio por alimentos contra Fabián Cubero, en 2019.

Con Viciconte a su lado, Cubero le responde a Nicole, una vez más (Video: «Involucrados», América) (ckong@infobae.com/Infobae)

Guerrero agrega otra protagonista en la historia de un divorcio: la nueva pareja. «Lo más común es que ahora rearmen su vida, pero la esencia del funcionamiento de la familia ensamblada es la paciencia más que el amor: tenés que tenerle paciencia a hijos que no son tuyos. Tenes que tener una dosis extra de paciencia y amor. Cuando las nuevas parejas no ayudan es más complicado porque muchas veces acentúan el conflicto con el otro”. Y añade: “Si tu ex tiene otra pareja, esto puede generar envidia porque además del dolor de la separación se puede leer el avance del otro en la vida, a partir de lo que yo no puedo y el otro sí”.

Girona retoma la problemática de los chicos, y sostiene que es fundamental que la pareja pueda conciliar en un acuerdo para resguardar la salud psíquica de sus hijos. “La pareja que se separa debe tener a los hijos como una prioridad, tratando de preservarlos de los conflictos. Deben entender que siguen siendo una pareja de padres, sobre todo cuando son menores. Y lo mejor que le puede pasar a un hijo es ver que, a pesar de estar separados, sus padres se llevan bien, se siguen entendiendo. El mejor mensaje para los hijos es que siguen teniendo una familia, a pesar de que los padres vivan en lugares diferentes, pero este concepto de familia implica que pueden contar tanto con el padre como con la madre, más allá de que no estén juntos -sostiene el psicólogo de familia-. Obviamente no siempre sucede porque una separación civilizada sigue siendo una cuenta pendiente para muchas relaciones”.

«Cuando un divorcio no está bien resuelto, la mente humana es infinita para buscar recursos legales y buscan hacer distintas presentaciones para interferir en la vida el otro, utilizando el tema de sus hijos -sostiene Guerrero-. Esto hace que el conflicto se centre sobre los chicos cuando claramente los que tenemos que hacer terapia somos los adultos. ‘Lo que no se resuelve, se repite’, dice Freud -señala Guerrero-, y en el estudio se ve todo el tiempo, cuando a lo largo de un proceso pasan los años y las peleas se reiteran y se nota que los chicos no tienen ningún conflicto”.

La abogada también resalta la importancia de trabajar en conjunto con psicólogos, que permitan disuadir los roces entre los adultos para poder mantener una relación más armoniosa para los niños. “Trato de trabajar con terapia de revinculación familiar, no para que vuelvan a estar en una relación de pareja, sino para generar una terapia de coparentalidad”.

Guerrero señala que cuando llegan los adultos a su estudio “primero soy psicóloga y después abogada”. Y agrega: “La gente llega con mucha miseria”. Y destaca la importancia de poder contener a la pareja que se está separando, sin intentar lucrar con el dolor de esa persona. “Un abogado que hace familia si no tiene un comportamiento ético de no decir ‘hasta acá’ puede hacer mucho daño”.

Entre los conflictos más recurrentes en el estudio, Guerrero señala que en muchas ocasiones sus clientes pretenden hacer presentaciones judiciales por cualquier excusa: a quién le corresponde comprar los útiles en el inicio de clases, quien paga y a qué familia se invita en los festejos de cumpleaños, el campamento escolar… “Y después vas subiendo, de acuerdo a la edad del niño es el nuevo conflicto que se presenta”, señala.

“Yo trato de no escalar en el conflicto legal, y de bajar los decibeles. Si yo por todo hago un escrito y denuncio, soy tan nociva como ellos y me engancho en la locura del cliente. Si yo patrocino la locura del cliente estoy tan loca como el cliente”, agrega Guerrero.

Por otro lado, la letrada señala que aunque el sistema patriarcal está en disminución porque la mujer busca manejarse de una manera más independiente, resalta que todavía el hombre mantiene un liderazgo a la hora de separarse. “La mujer es mas sanguínea, mas visceral. Pero el hombre tiene en general el poder del dinero. Hoy la mujer se planta distinto, se da cuenta que tiene que salir a trabajar y tener un sustento porque si se quiere separar el hombre no tiene obligación alimentaria con ella”.

«La esencia es cuando el conflicto entre los adultos no está resuelto”, sostiene la letrada, y destaca que “una forma de seguir vinculado con el otro es a través del conflicto”.

“El amor le preguntó al odio ‘¿por qué odias tanto?’, y el odio respondió: ‘porque una vez amé demasiado”, resalta una popular frase que encierra en sus palabras una realidad dolorosa para muchas parejas. Quienes alguna vez planificaron una vida al lado de un par, y por despecho o exceso de amor -hacia sí mismos o hacia el otro- pasan a mirarlo como su mayor enemigo. Eso sí, siempre a su lado y lo más cerca posible. Aunque el amor -quizás- se haya transformado en odio.

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