viernes, septiembre 30, 2022

40 mil pesos por adicto, falta de alimentos y esclavitud: ¿cuál era el «rol terapéutico» del Teto Medina en La Razón de Vivir?

Marcelo “Teto” Medina está en boca de todos. Durante la mañana de hoy y tras un operativo que contó con 26 allanamientos, fue detenido en su departamento de la calle Cabello en Recoleta acusado de «asociación ilícita, reducción a la servidumbre y trabajos forzados». En simples palabras, al conductor se lo acusa de usar su fama y «popularidad» para captar víctimas para la organización La Razón de Vivir, de Berazategui y Florencio Varela.

Se trata de un lugar donde decenas de hombres y mujeres transitan su recuperación de la adicción a las drogas. De hecho, a Medina se lo investiga porque no contaría con los papeles correspondientes para ejercer su rol terapéutico en la organización que estaba distribuida en diversas quintas. Las denuncias que forman parte de la investigación a cargo del fiscal Daniel Ichazo sostienen que Medina y los otros 16 detenidos en la causa, entre ellos policías que trabajaban como personal de seguridad y estaban a cargo de evitar que las personas escaparan del lugar, se encargaban de esclavizar a los adictos, forzarlos a tareas de construcción, panadería o fabricación de muebles.

Adicciones, violencia y ahora explotación: los otros escándalos que enfrentó el Teto antes de ser detenido

Además, muchos de ellos también eran enviados a mendigar mientras vivían en condiciones poco higiénicas y precarizadas, como ranchos y casillas. Para el fiscal, se trata de una «secta» o una organización basada generalmente en el uso de la fuerza para explotar a las personas. El procedimiento que terminó con la detención de Medina fue llevado a cabo por la Unidad Fiscal de Delitos Conexos a la Trata de Personas, Pornografía Infantil y Grooming de Berazategui, con la intervención del juzgado de garantías N°8 de Florencio Varela, a cargo de Adrián Villagra. En ese contexto, el fiscal tiene en su poder varios audios y escuchas comprometedoras que complican la situación del mediático.

Entre ellas, por ejemplo, pidiéndole a los líderes de la organización -uno de ellos Néstor Ezequiel Zelaya, cabeza de La Razón de Vivir- dinero como comisión por las víctimas que capta. Al menos, 40 mil pesos por persona en «rehabilitación». La última participación de Medina bajo el logo de esta comunidad terapéutica fue agosto en la Municipalidad de Concordia, Entre Ríos. Al conductor -de larga experiencia en el tema, pero no como profesional- se lo definía como un “operador socioterapéutico en adicciones” “tras su rehabilitación”. De acuerdo al Boletín Oficial local, la charla fue declarada “de interés municipal” por el Concejo Deliberante.

Tras la denuncia por violencia de género y las adicciones, Teto Medina es operador socioterapéutico

A lo largo de estos años, La Razón de Vivir se presentaron en programas de radios y en templos evangélicos. “Lo que nosotros queremos es que esto se naturalice. Tener una adicción es un drama, pero hay muchas herramientas para salir. No tenemos que asustar a nadie. En la actualidad hay más de 100 chicos en tratamientos y un equipo de 15 profesionales”, había destacado Medina. De acuerdo con la investigación, de Ichazo las personas en rehabilitación «debían mendigar leña para la calefacción y pedir dinero en las calles y las iglesias de la zona». También estaban «obligados» a cocinarse productos «de baja calidad» para ellos y de «alta calidad» para los jefes.

Como si esto fuera poco, las víctimas tenían «prohibido comer» y «en ocasiones debían dormir en el suelo y a la intemperie expuestos a roedores». Para el fiscal, las víctimas tenían «limitadas» su libertad ambulatoria y los «capturaban» cuando huían del lugar sin autorización. «Además, los privaban de atención médica básica y de los medicamentos que tenían prescriptos”, sostuvo el funcionario público. Medina “era la cara visible y publica junto a Zelaya para simular que la misma tenía una actividad lícita. De esta manera, captaban más víctimas. En ocasiones, ejercía el rol de operador-coordinador”, agregó sobre el conductor.

La investigación reflejó que Medina «mantenía un contacto semanas con los internos para fortalecer su sometimiento y reducción a la servidumbre». Lo que aseguran los investigadores es que «La razón de vivir» no tiene autorización para funcionar como una comunidad y, de hecho, la causa se inició tras la declaración de 10 presuntas víctimas. También habría otros centros terapéuticos provinciales involucrados, donde Medina participaba activamente en distintas actividades.

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